



Le ponés nombre a tu Instante y elegís cuándo se revela. Te damos las tarjetas con el QR listas para imprimir.

Se les abre la cámara en el navegador, sin bajar ninguna app y sin crearse cuenta. Cada uno tiene sus fotos contadas, como una descartable.

Durante la fiesta nadie ve nada, ni siquiera el que sacó la foto. Al otro día te despertás con el álbum entero.
Te damos el código listo para imprimir y también el link, por si preferís mandarlo por WhatsApp.
Tus invitados escanean y se les abre la cámara en el navegador. Tampoco tienen que crearse una cuenta.
Ponés el día y la hora. Hasta ese momento nadie ve nada, ni siquiera quien sacó la foto.
Cuando se revela, bajás todas las fotos juntas en la calidad en la que se sacaron.
Le ponés nombre y elegís el filtro con el que van a salir todas las fotos de esa noche.
Si alguna foto no va, la sacás del álbum desde tu panel y listo.
Imprimís el QR que te damos y lo dejás en las mesas. Tus invitados lo escanean con la cámara del celu y ya están sacando fotos: no bajan ninguna app ni se crean una cuenta. Hasta los que no se llevan bien con la tecnología.
La charla en la mesa, tu amigo llorando en el brindis, la pista a las 4 de la mañana. Las que salen desde adentro, cuando nadie está posando y nadie sabe que lo van a fotografiar.
Cuando termina la fiesta se revelan todas y quedan en un álbum tuyo, que descargás entero. No tenés que andar pidiéndole las fotos a nadie por WhatsApp durante dos semanas.
Estamos arrancando, pero las primeras fiestas que lo probaron ya nos contaron cómo les fue.
Las del fotógrafo llegaron a las dos semanas, pero las de Instante las teníamos al día siguiente y eran las que más nos emocionaron.
Mi abuela sacando fotos desde su mesa fue impagable. Quedaron todas en el álbum.
Con la cámara de su propio celular, pero desde el link de tu casamiento: escanean el QR de la mesa y se les abre la cámara ahí mismo, en el navegador. No bajan ninguna app ni se crean una cuenta. Las fotos se guardan en tu álbum, no en el rollo de cada uno.
Que nadie las ve mientras dura la fiesta, ni siquiera quien las sacó. Se van juntando a ciegas, igual que en una cámara descartable. Cuando llega la fecha y hora que elegiste, se abren todas juntas y recién ahí las ven vos y tus invitados. Esa espera es la gracia: al otro día las mirás como quien retira las fotos del negocio.
Es una página web, no hay nada físico que comprar ni repartir. Vos imprimís el QR (o mandás el link por WhatsApp) y cada invitado usa su propio celular.
No, lo complementa. El fotógrafo cubre la escena principal; tus invitados suman la mesa, el baile y los brindis que él no puede estar mirando.
Sí. Todas las fotos quedan en un álbum que descargás cuando quieras.
Foto de Al Elmes en Unsplash